Miércoles 25 de agosto del 2010
Los bomberos tardaron siete horas en extinguir el fuego y hubo que cortar la corriente en todos los edificios colindantes durante una hora.
Al final fue más el humo que el fuego y no fue necesario desalojar, pero los bomberos le dedicaron siete horas hasta estar seguros de que el incendio declarado poco antes de las dos de la tarde en el restaurante La Buena Moza, en el número 1 de la calle Cascajares, un antiguo inmueble, no iba a reproducirse. El servicio de extinción recibió la llamada de alerta a las 13:50 horas. La chimenea del restaurante ardía y el humo era insoportable. Fuentes del parque municipal explicaron, sin embargo, que el origen pudo estar en un forrado de aglomerado del hueco del ascensor y en un fallo en la transmisión eléctrica que pudo prender allí y luego propagó las llamas por el conducto de ventilación hasta la cocina del restaurante. El local resultó muy dañado.
En principio, aunque se barajó la posibilidad del desalojo de los edificios próximos, la idea se abandonó al comprobar que el inmueble de dónde partió el incendio está deshabilitado. Tampoco fue necesario evacuar al personal de las oficinas próximas de Nuñez de Arce. Para evitar riesgos, y una vez acordonada la zona, los bomberos cortaron toda la corriente eléctrica y de los inmuebles colindantes durante una hora.
La dueña de los billares La Catedral, Conchi Martín, comentó que el fuego declarado en el edificio anexo a su negocio no le inquietó en absoluto. Ni a ella ni al resto de la clientela que seguían jugando como si nada, aunque algún curioso salió a ver lo que sucedía "Ha sido más aparatoso que otra cosa. Lo único que yo he notado ha sido olor a quemado sobre las 13:40 horas, pero no he visto nada de fuego". Añadió que, cuando se disponía a avisar a los bomberos, éstos ya habían sido alertados. Lo único excepcional es que los parroquianos de los billares tuvieron que parar durante una hora la partida por el corte del suministro eléctrico. El fuego tampoco asustó a los empleados del hotel Atrio, pared con pared del inmueble afectado. La recepcionista, Elena Provedo, señaló que no había podido en todo el día salir para ver qué ocurría y aunque reconoció que la "atmósfera estaba muy densa", del humo "nada de nada". Admitió que alguno de los huéspedes estaba "impresionado" más por el despliegue de seguridad que por el fuego, que fue rápidamente controlado, aunque los trabajos de refrescar las vigas duraron horas.
Fecha:10:08:10
Fuente: nortecastilla.es